Por fin llegó el ansiado día: ¡Hoy es mi cumple!, y aunque suene infantil la expresión tal y como la he puesto, para mí este gran día siempre ha tenido un toque agridulce, con una pizca de nostalgia recordando anteriores celebraciones, y a la vez un sentimiento de exhaustiva alegría, recordándome mis días de niña (que tampoco han sido hace mucho...). Aunque tengas 21 años, sigues esperando con ilusión este día, ver qué te regalan, cuánta gente te felicita llamándote opor vía sms (mucho más actual, claro), pero lo mejor de todo es el hecho de que sigues aquí, viviendo, luchando por conseguir tus objetivos, tus metas. Aunque el ayer fuera triste y lleno de rabia contenida, el mañana es lo único que nos espera, intacto, a que podamos descubrirlo. Cada día es un futuro nuevo, y es bonito tener la esperanza de imaginarlo cómo será.
Es lo que tienen los días de cumpleaños, aunque seas mayor te sigues emocionando igual, y bueno, ¿a quién no le gusta sentirse por un día el centro de SU MUNDO?
Todos tenemos nuestro lado infantil y creo que hay situaciones en las que debemos sacarlo y que él hable por nosotros. Hay que dejar que el niño que llevamos dentro siga haciendo travesuras, es el secreto para mantenerse vivo cada día.
P.D: Ya estoy legalmente capacitada para emborracharme en EEUU, aunque también para ir a la cárcel, y allí con lo que son... ¡Como en España, en ningún sitio!